aveiro-2993596_960_720
aveiro-2725323_960_720
canal-1272174_960_720
lighthouse-1856883_960_720
beach-are-hyacinth-1526219_960_720
park-1735760_960_720
portugal-601465_960_720
portugal-993115_960_720
portugal-732515_960_720
portugal-993106_960_720
quiaios-123821_960_720
aveiro-402629_960_720
aveiro-1786787_960_720
aveiro-1786788_960_720
aveiro-1786789_960_720 _
aveiro-1786790_960_720
aveiro-1786789_960_720
aveiro-1786793_960_720
Loading image... Loading image... Loading image... Loading image... Loading image... Loading image... Loading image... Loading image... Loading image... Loading image... Loading image... Loading image... Loading image... Loading image... Loading image... Loading image... Loading image... Loading image...

Capital de la Ría, amplia cuenca lagunar en la que las dulces aguas del río Vouga se mezclan con las del mar, Aveiro, cortada por canales en los que se deslizan los coloridos barcos sargaceros, es una de las ciudades más interesantes del litoral portugués.

Se cree que fue fundada en los tiempos del emperador romano Marco Aurelio. Debido a la existencia de numerosas aves palmípedas que poblaban esta zona lagunar, su primer nombre habría sido Aviarium.

D. João I (1383-1433) donó la población a su hijo el infante D. Pedro quién ordenó la construcción de sus primeras murallas, ahora desaparecidas. Más tarde, D. João II (1481-1495), la cedió a su hermana, la Infanta D. Joana, recogida en el convento de Jesús que hoy es el Museo de Aveiro.

En el s. XVI, el desarrollo de la industria de la sal, de la agricultura y de la pesca y las primeras campañas de pesca en la longincua Terra Nova en 1501, llevaron a Aveiro una época de prosperidad que le valió el fuero de 1515, otorgado por el rey D. Manuel I. Sin embargo, en el Invierno de 1575, fuertes tempestades destruyeron el profundo canal de comunicación entre la ría y el mar, por donde transitaban los grandes navíos que atracaban en Aveiro, destruyendo el comercio marítimo, la pesca y la actividad salinera.

En el s. XIX fue construida la Barra Nova. Su abertura al Océano, en 1808, originó la formación de un ancho canal con cerca de 264 m de anchura y entre 4 y 6 de profundidad, que abrió la Ría al mar recuperando la fuente de la vida y supervivencia de la región.

La Ría comunica con Aveiro a través de 3 canales: el de las Pirámides (marcado por dos pirámides de piedra en su entrada), que se extiende hacia el canal Central, el canal de San Roque, que delimita la ciudad al Noroeste y la separa de las salinas; y el canal de los Santos Mártires (o del Paraíso) que corre hacia el Suroeste.

Desde el canal Central, eje de referencia de la ciudad, puede seguir dos itinerarios en Aveiro:
– en la Margen Izquierda, observe los bonitos edificios de Art Nouveau , reflejados en el canal, deambule por el Mercado de Pescado, por el barrio de Beira Mar y respire la suave brisa marina a lo largo de las orillas de los canales;
– en la Margen Derecha, visite el Museo de Aveiro, alojado en el Convento de Jesús. Monumentos e Iglesias, así como la vida ciudadana transcurriendo bajo la luz translúcida de la Ría completan la seducción de esta ciudad costera.

Conocer la Ría de Aveiro es indispensable. En los dos itinerarios propuestos recorrerá el laberinto de los canales, las dunas blancas junto al mar y las inmensas extensiones de las salinas con sus pirámides blancas. Si le gusta pasear a pié por la Naturaleza, la Reserva Natural de las Dunas de San Jacinto es una propuesta irrechazable.